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Radioterapia

Radioterapia

A fines del siglo 19, Marie Curie, descubre la Radiactividad; a los pocos años las Radiaciones comienzan a ser utilizadas para el tratamiento del Cáncer.

Las Radiaciones son una forma de energía constituida por partículas (fotones, electrones, protones, entre otras). Dichas partículas, que son invisibles, se transportan a la velocidad de la luz, y dependiendo de su tipo, tienen distinta penetrabilidad en la materia: los protones y los electrones, penetran pocos centímetros en los tejidos y se detienen; por el contrario, para detener a los fotones, se requiere metros de concreto o gruesas capas de plomo.

Las células del organismo se multiplican y se dividen a mayor o menor velocidad dependiendo de su función específica, en una forma muy ordenada. Cuando las células se transforman en malignas o neoplásicas, pierden todo control y se multiplican en forma muy rápida y desordenada. Aquello se produce a consecuencia de mutaciones o cambios en alguna parte del ADN o información genética de las células. Las partículas de la Radiación chocan, directa o indirectamente contra las cadenas del ADN produciendo cambios en ellas lo que puede desencadenar la destrucción de la célula o su imposibilidad de volver a dividirse.

Cada tejido del organismo tiene distinta respuesta a las radiaciones, algunos como la médula ósea, donde se forma la sangre, o el tejido germinal ( testículos, ovarios ), mucosa de la boca y del intestino, el folículo piloso, son muy sensibles, por lo que con bajas dosis de radiación se ven alterados en su función. Otros tejidos como el hueso, el sistema nervioso, el músculo, requieren altas dosis para que sus células se vean alteradas. De allí podemos deducir entonces los efectos colaterales de la Radiación cuando se utiliza para tratar el cáncer. Habitualmente los tumores se ubican en la profundidad de los tejidos; pero a pesar de todas las técnicas modernas, que permiten circunscribir cada vez mejor los volúmenes a irradiar, necesariamente los tejidos sanos también reciben alguna dosis de Radiación, ello puede producir caída transitoria del cabello cuando se irradia el cráneo o irritación de la mucosa bucal cuando se irradia la boca, o irritación de la piel, cuando ésta recibe altas dosis. La ventaja que tenemos con los equipos modernos y con técnicas modernas, es que sabemos exactamente la dosis de Radiación que recibe cada punto de los tejidos, ello permite un uso bastante racional, con una probabilidad mayor de controlar la enfermedad y una probabilidad bastante menor de producir efectos colaterales graves.

Hay distintos tipos de tratamiento con Radiaciones: la Radioterapia externa, en donde el paciente se acuesta en una mesa especial durante una o varias sesiones y se le administra una dosis determinada que dura entre algunos segundos hasta unos ocho minutos; el paciente no siente nada, sólo debe permanecer quieto, sin moverse. El otro tipo es la Radioterapia interna o Braquiterapia, en la cual se introduce una substancia radiactiva en el organismo, en el área afectada por el cáncer, ello en una o varias sesiones.

Para la Radioterapia externa no se requiere hospitalización y el paciente puede estar en su casa con su familia, incluso con niños, sin ningún riesgo para nadie. Sólo algunos casos de Braquiterapia se hacen con el paciente internado, pero por pocos días.

Durante todo el tratamiento el paciente es controlado por su médico tratante, para ir evaluando la tolerancia y los efectos colaterales, en algunos casos se toma muestras de sangre para ir vigilando el efecto en las defensas, pero en general, el tratamiento es bien tolerado.

Dr. Leonardo Carmona Reimann (Radio-Oncólogo)

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